APLICACIONES

La reflexología es para todos y todas, cualquier sea tu edad.

Que sufras de una dolencia común, o que sufras de una enfermedad grave, la reflexología clínica te ayuda a potenciar tus propias capacidades recuperativas.


La reflexología clínica actúa a través de la red nerviosa y del sistema hormonal, combatiendo el estres, a la misma vez que:
  • Estimula el sistema inmunológico
  • Facilita la relajación, 
  • Mejora los estados de ansiedad y de depresión, 
  • Facilita los desbloqueos emocionales 
  • Mejora el sueño 
  • Facilita las circulaciones sanguínea, linfática, y energética. 
  • Alivia los dolores, y combate los estados agudos y crónicos 
  • Estimula las funciones digestivas, urinarias, y reproductivas 
  • Acelera los procesos de recuperación, post-traumáticos y post-operatorios
  • Ayuda en combatir los efectos secundarios de la quimioterapia y de la radioterapia, y de otros tratamientos médico-químicos agresivos 
La reflexología previene los desequilibrios y las enfermedades, y ayuda a mantener un estado de salud física, mental y emocional


Existen cada vez más evidencias científicas y estudios clínicos que revelan los beneficios de la reflexología, y explican como actúa y ayuda en muchas patologías: 


  • Trastornos neurológicos: estros, dolor, depresión, ansiedad, insomnio, artritis, hiperactividad, neuralgias, inquietud del bebé,.. 
  • Trastornos endocrinos e inmunológicos: alergias, intolerancias, diabetes, problemas de tiroides,...  
  • Trastornos respiratorios y ORL: asma, rinitis, faringitis, otitis, sinusitis, tinnitus...  
  • Trastornos osteo-articular: dolor de espalda, cervicales, lumbalgía, ciática, contracturas, hernias discales, artrosis, tendinitis, . . 
  • Trastornos del sistema reproductor: infertilidad, PMS,.. 
  • Trastornos digestivos y urinarios: colón irritable, estreñimiento, incontinencia, litiasis... 
  • Trastornos del sistema cardio-vascular: hipertensión, colesterol,... 
  • Problemas de piel, oftalmológicos.. 

 LA SESION

La sesión empieza con un tiempo dedicado a  conocer el paciente y su historial médico, así como  toda la información necesaria para definir el protocolo reflexológico adaptado. Con esta información, relleno la "ficha del paciente", individual y confidencial. Tomo nota de sus niveles de dolor, estrés, cansancio, o malestar, antes como después de la sesión.

Invito al paciente a descalzarse e instalarse cómodamente en la camilla de reflexología, atenta a proporcionar un ambiente acogedor y relajante. (En reflexología vertical: el paciente esta de pie durante unos 5-10 minutos). Empiezo entonces el tratamiento, seleccionando las técnicas reflexológicas adecuadas al protocolo  personal establecido para aplicar una presión manual sobre los puntos reflejos de sus pies, a veces de sus manos también. 

Generalmente, el paciente empieza a sentir una agradable sensación de relajación que se va amplificando a lo largo del tratamiento. Durante y después del tratamiento, anoto los indicadores que me servirán para seguir la evolución del paciente con cada de sus visitas, así como su respuesta a cada sesión. 

Es imposible pre-determinar el número o la frecuencia de las visitas necesarias para combatir una afección: varía con su naturaleza, su cronicidad, y depende de cada persona. De manera muy general y de modo orientativo, se recomienda visitar inicialmente cada semana como mínimo; la mayoría de las mejoras se observa con 5 a 8 sesiones. 
En caso de tratamientos de larga duración (como por enfermedad larga, o crónica) acuerdo junto con el paciente la frecuencia y el precio adecuado de las visitas.